"Hay tres maneras de ver cómo es informada una sociedad. La primera es que las personas son crédulas y leerán, escucharán o verán casi todo. La segunda es que la mayoría de las personas requieren un intermediario informado para decirles qué es bueno, importante o significativo. La tercera es que las personas son muy inteligentes. Dados los medios, pueden organizar las cosas para sí mismas y encontrar su propia versión de la verdad".
Dale Peskin, co-director de The Media Center.
Una amenaza latente
La honorable profesión del periodismo se encuentra en un momento critíco en el cual, por primera vez, su predominio como guardián de las noticias es amenazado por la tecnología, los nuevos competidores y, potencialmente, por la audiencia a la que sirve. Armada con herramientas de edición web, conexiones permanentes y dispositivos móviles cada vez más potentes, los usuarios tienen los medios para llegar a ser un activo participante en la creación y diseminación de noticias e información, haciendo esto a través de la plataforma llamada Internet.
En "Nosotros, el medio" los autores definen como Periodismo Participativo al acto de un ciudadano o grupo de ciudadanos que juegan un papel activo en el proceso de colectar, reportar, analizar y diseminar información. La intención de esta participación es suministrar la información independiente, confiable, exacta de amplio rango y relevante que una democracia requiere (Bowman y Willis, 2003).
Son muchas las formas que a lo largo de los últimos años ha adoptado el Periodismo Participativo: weblogs o bitácoras, grupos de noticias, foros, "chats", sistemas de edición colaborativa y aplicaciones punto a punto como la mensajería instantánea.
Los weblogs, ya comúnmente conocidos como blogs, son la forma más activa y sorprendente de esta participación. Estos sistemas de edición personal parecen guardar todos los requisitos de una auténtica revolución al dar a cualquiera la posibilidad de ser escuchado a lo largo y ancho de la Web.
Este "nuevo periodismo" hace que el antiguo receptor sea reemplazado por un co-productor de noticias, capaz de agregarle aspectos y problematizar otras cuestiones que dejan por fuera los medios tradicionales. Además, este sistema permite a los mismos "bloggers" intercambiar comentarios sobre las noticias, realizar debates sobre distintas cuestiones y de modo cooperativo rediseñar los textos originales.
Si bien gran parte de los llamados medios tradicionales en ocasiones se nutren de los weblogs desconocidos o poco conocidos, muchos estudiosos en el tema suponen que el Periodismo Participativo representa una amenaza al periodismo tradicional y sus profesionales. Al basarse en la acción comunitaria trastoca los esquemas anteriores que caracterizan al viejo periodismo. Es un periodismo diferente, uno que no está confinado por las tradiciones y estándares propios de la profesión tradicional. Esta situación no era ni remotamente imaginable hace unos cuantos años, cuando los medios centrales recogían, clasificaban, diagramaban y difundían ciertas noticias y dejaban fuera de la agenda otras, pensando siempre en un receptor pasivo que solo lee y no critica y sobre todo no se siente comprometido con la realidad que lo rodea.
El periodismo está en un proceso de redefinición; de reajuste a las nuevas circunstancias que lo rodean. Al respecto, no es raro que los debates sobre el Periodismo Participativo se desarrollen en un tono defensivo a cerca de qué es el periodismo y quiénes deben hacerse llamar periodistas. Éste es el germen de la lucha entre periodistas tradicionales y blogueros: los primeros, definen a los segundos como aficionados sin habilidades; y los segundos definen a los restantes, como una elite qe utiliza la información para satisfacer sus propios intereses. A la cautela e impersonalidad de los profesionales de la información, los blogueros aportan su imprudencia, su intimidad y su originalidad.
En este sentido es que afirmo que si bien existe una muy buena razón para que los periodistas tradicionales se sientan intimidados por el avance de este Periodismo Participativo, una masificación de los weblogs y su función comunicativa no llevará a una destrucción de este periodismo central sino a una redefinición de sus estructuras.
¿Qué le falta, hoy en día al Periodismo Participativo para transformarse en una práctica legítima informativa?
En primer lugar, deberíamos analizar si el objetivo principal del Periodismo Participativo es constituirse en una práctica masiva "profesional". Según Alejandro Piscitelli, "el futuro cercano seguramente dará lugar a blogs profesionales, en los que los autores recibirán un salario o una paga por escribirlas. Tal vez así haya un mayor compromiso y esfuerzo por ofrecer contenidos de la mejor calidad posible". Tal y como nacieron los weblogs y su correlato en el Periodismo Participativo podrán hacernos dudar de esta afirmación, ya que uno de los pilares fundamentales de este método es la participación y no la obligación, además el incentivo de un salario dejaría por fuera el concepto de comunitario y crearía una jerarquía similar a la que se establece en el periodismo tradicional, donde existe un redactor, jefe de redacción, editores, secciones, etc.
Lo que le falta (o mejor dicho, aún no tiene) al Periodismo Participativo es un grado de veracidad aceptable; no porque los medios tradicionales sean veraces ni mucho menos objetivos, sino porque estos gozan de un nivel de veracidad que le da la propia audiencia con el respaldo de un imaginario social que asocia al periodismo con "la Verdad", respaldo del cual carecen los weblogs.
Los medios centrales detentan la veracidad por constituirse como grandes empresas informativas, con importantes publicidades detrás y con una representación puntual, mientras que la gran crítica a los blogs periodísticos es que sus redactores utilicen sobrenombres o no se pueda verificar la veracidad de los datos publicados.
Para concluir...
Aún con el gran auge de las "ramas" del periodismo podemos llegar a la conclusión que estos solo pasan a complementar la información, los vídeos e imágenes de los civiles sirven como ayuda al periodista tradicional, que se ha sometido a estudios profesionales para la redacción de una noticia, el script de un reportaje, etc.Con esto quiero decir, que a mi entender, no sería correcto plantear una sustitución futura de un modelo por el otro sino una conjunción, donde se mantenga la estructura colaborativa del Periodismo Participativo y la confianza de la audiencia que ha logrado el periodismo tradicional a base de un arduo trabajo, en cuanto a la veracidad. Conjunción que le permita ser reconocido como medio legítimo de comunicación y que tras un largo debate sobre su estructura cumpla con el objetivo democratizador que planteaban Bowman y Willis en una de las primeras citas.
La intención de esta participación es suministrar la información independiente, confiable, exacta, de amplio rango y relevante que una democracia requiere.
"Esa audiencia nunca fue tímida para hacerme saber cuándo estaba equivocado y me hizo dar cuenta de algo: mis lectores saben más que yo"
Dan Gillmor, uno de los precursores del periodismo ciudadano